Los cirujanos plásticos formamos parte de una especialidad cuya historia se remonta a cientos de años atrás, hasta los remotos tiempos de la prehistoria, donde el arte de curar nació como una reacción instintiva contra accidentes que requerían una acción individual e inmediata, o como forma de hacer frente a algo desconocido que había invadido a una persona. La Cirugía Plástica se ha ido enriqueciendo gracias a las contribuciones que a esta disciplina han hecho innumerables hombres y mujeres, en diferentes épocas, de manera pública o anónima, unas como producto de la observación directa y natural de una situación, y otras, producto de la experimentación y el estudio juicioso de los fenómenos acaecidos; nos ha legado identidad y la responsabilidad de su continuidad y progreso.

La cirugía especializada comienza a aparecer cerca del año 1950 A.C. con los babilonios. En el Código Hammurabi se describe una cirugía correctiva para cataratas. En la India, Sushruta (600 A.C.) describe y realiza operaciones para la reconstrucción nasal y de los lóbulos auriculares, utilizando incluso colgajos cuyos principios se conservan en la técnica indiana, utilizada actualmente.

En el siglo XX hay un punto crucial en el desarrollo de la Cirugía plástica, que es la Primera Guerra Mundial., por la gran cantidad de pacientes que había que reconstruir y rehabilitar, a los cuales la simple amputación no era una solución para sus problemas. Hacia 1930 se inició a nivel mundial la organización integral de servicios de cirugía plástica en los hospitales, que incluían en sus actividades el manejo de heridas, quemaduras, la realización de injertos, colgajos, cirugía de la mano, cirugía maxilofacial, reconstructiva y estética. Se estructuró la enseñanza, ya que antes, como sucedía con otras especialidades, era necesario acudir a varios países y diferentes servicios para adquirir el conocimiento necesario, y lo más importante, despegó la investigación en estos campos, de manera integral, para desarrollar nuevas técnicas a partir de los principios aprendidos. Se diseñaron también aparatos y mecanismos que facilitaron los procedimientos y mejoraron su ulterior cicatrización, obteniendo mejores resultados en todos los procedimientos reconstructivos.

Veinticinco años después, una nueva guerra mundial, paradójicamente, aportó a la Cirugía Plástica, como a muchas otras especialidades y disciplinas, innumerables nuevos casos, nuevos desafíos dados en numerosos heridos, mutilados y limitados en sus funciones, listos a recuperar. Después de finalizado el conflicto se afianzó aún mas la especialidad con la figura de Sir Harold Gillies, padre de la Cirugía Plástica moderna, quien logró integrar en su ejercicio profesional los principios adquiridos, sacándola del contexto reconstructivo en el que se venía desenvolviendo a mediados del siglo pasado, para aplicarlos en las nuevas necesidades que planteaba el devenir histórico, como en la corrección de pequeños defectos, congénitos o adquiridos, que si bien, no afectaban directamente la salud del individuo si le perturban en la aceptación de su imagen, mejorando la forma, introduciendo a partir de la cirugía reconstructiva, la cirugía estética, dando origen a una nueva generación de cirujanos plásticos, con una visión y un horizonte diferentes.

La cirugía plástica tiene dos áreas: Cirugía Plástica Reconstructiva y Cirugía Plástica Estética.

Todo esto implica una serie de conocimientos científicos, procedimientos, técnicas y protocolos especializados, que son reconocidos por la comunidad médica y científica internacionalmente, cuyo desarrollo esta basado en la investigación y aplicación del conocimiento específico el cual se encuentra consignado en una gran producción de literatura científica, para cuya aplicación se requiere de un programa específico de estudio, investigación y adiestramiento en esta disciplina médico-quirúrgica. Esto lo diferencia del Cirujano Estético el cual no tiene la integralidad del entrenamiento que tiene el Cirujano Plástico.